Pink Floyd
Endless River

Por: Eliecer Rodríguez

Publicado el: 16/11/2014

El río si llega a su final Por: Eliécer Rodriguez El mundo pidió un milagro por años y siempre se dió a medias, Pink Floyd nunca volvió, pero al menos cumplieron con algo que debían hacer: Decir adiós. Finalmente terminaron los rumores, las miles de especulaciones de si un día tendríamos nuevo algo de Pink Floyd […]


El río si llega a su final

Por: Eliécer Rodriguez

El mundo pidió un milagro por años y siempre se dió a medias, Pink Floyd nunca volvió, pero al menos cumplieron con algo que debían hacer: Decir adiós.

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Finalmente terminaron los rumores, las miles de especulaciones de si un día tendríamos nuevo algo de Pink Floyd en nuestras manos, ya que las esperanzas de cualquier reunion se esfumaron con la muerte de Richard Wright. Una ilusa imagen en un Live 8 fue lo más que se pudo tener, pero algo que no esperabamos pasó: «nuevo material», y con nuevo nos ponemos semánticos y defendemos la tesis de que primero, nunca fue editado, y segundo, existe una composicion especial para el como lo es «Louder Than Words». Ahora bien, debemos ser sinceros en que no hay un nuevo material, fueron sesiones de la grabación de «The Division Bell» las que se convirtieron en «Endless River» y fueron editadas y remasterizadas bajo la mirada de Phil Manzanera. Uno que otro instrumento de más, solo eso.

David Gilmour se convirtió en ese eslabón que mantuvo el recuerdo de Pink Floyd latente, y me atrevería a decir que más que Roger Waters, pues si bien este último mantiene sus shows algo más al estilo Floyd clásico, Gilmour es el sonido de la última etapa de la banda, y su carrera solista es básicamente una continuación. Al final del cuento, todos los que esperabamos algo revivimos algún momento, yo en lo personal y sin miedo a decirlo, me adentré a Pink Floyd gracias justamente a «The Division Bell», por lo que para mi es un deja vu a un momento especial donde en simultáneo conocí ese mágico disco con una luz roja que encendía y apagaba y se convirtió en uno de los shows más impresionantes que jamás se hayan visto: P.U.L.S.E., así que de nuevo, una rematerización de un disco viejo, un disco nuevo, que más da, es algo que el mundo musical necesitaba para cerrar un ciclo. «Endless River» iba a ser publicado hace mucho tiempo bajo el concepto «The Big Spliff»,una pieza de una hora de duración pero nunca sucedió, pero tras la muerte de Wright, Gilmour y Nick Manson retomaron el proyecto, en buena parte como un tributo a Wright, quien tuvo mucho que ver en esa onda de música ambiental de los últimos años de Pink Floyd, luego que tuviera voz y voto con la salida de Roger Waters. Todo es el resultado de más de 20 horas de grabación que nunca vieron la luz, 20 hora que no se incluyeron en «The Division Bell» y se conservaron en el misterio hasta ahora, injustamente. Ya se sabe la verdad, que había mucho material editado, y que no habrá más nada después de esto, segun palabras del propio Manson.

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David Gilmour y Nick Manson

No hay duda que «Endless River» es un disco mágico, que musicalmente se escribió hace 20 años y hoy por hoy sigue erizando la piel. Es un fino tejido de piezas sueltas que se resumen en «Caras» (sides), que agrupan a conjuntos de temas de un promedio de minuto y medio de duración, creando una gran historia y que cuenta con una sola canción vocal, «Louder Than Words», letra que compuso la esposa de Gilmour. Pero mantengo mi posición, pudieron haber hecho letras para algunas otras secciones, lo que habría hecho de este disco algo inigualable, pero sus razones tendrán.

SIDE 1: «Things Lefts Unsaid» abre esta cara, y nos transporta de nuevo a 1994, un capítulo no escrito de «P.U.L.S.E.», música muy ambiental, muy emotiva y que te transporta a un viaje que no sabes si tiene regreso pero poco importa. Es imposible no quedarse sin palabras por estos cuatro minutos. En continuidad, «It’s What We Do» asoma una esencia pura de lo que fué «The Division Bell», estallando los sentidos de cualquier persona que se haya escolofriado en esa epoca.  Sin duda, es un homenaje a Richard Wright. Empieza esa ansiedad constante de esperar la voz de Gilmour que nunca llega. Que sensación la de escuchar esos acordes otra vez. «Ebb And Flow» aliviana la intensidad para darle paso a la siguiente cara, sin duda la más memorable.

SIDE 2: «Sum» eleva el viaje de manera contundente, rememorando, aunque un poco más pausada a «One Of These Days» con una mezcla de sonidos de «Pompeii». «Skins» envuelta en tambores hace que tu cerebro imagine la histeria, el tormento, la esquizofrenia de un cuarto sin salida. «Unsung» y «Anisina» vuelven a hacer girar el carro de esta montaña rusa de emociones a algo mucho más «Us And Then» que casí te quiebra el ánimo y un saxo que estremece.

Nick Manson y David Gilmour

Nick Manson y David Gilmour

Side 3: «The Lost Art Of Conversation» trae un piano más puro, clásico si se quiere, y con «On Noodle Street» le da un ambiguo misticismo de Piano / Sintetizador que van muy bien balanceados. Es un loop, un groove con pequeños y delicados arreglos. «Night Life» es más profunda, y es esta suite quizás donde se sienten más separados los temas, se siente que son obras puestas en un orden correcto y muy armónico. «Allons-Y (1)» es una mezcla «Run Like Hell» y «Keep Talking». «Autumn ’68» nos trae unos órganos muy litúrgicos, parece el enigma de una historia de amor. «Allons-Y (2)» trae de nuevo la historia para darle pie a «Talkin’ Hawkin'», donde de nuevo aparece Stephen Hawking y cierra con su famoso «Keep Talking». Todos revivimos 20 años.

Side 4: «Calling» es uno de los temas que aunque suene raro decirlo, tiene menos Pink Floyd en su haber en el tipo de sonidos, pero irónicamente, es de las cosas más sublimes que pudieron grabar. Impresionante la ambientación de Richard Wright. «Eyes To Pearls» hace puente con ambientes más oscuros a «Surfacing» que por el contrario trae mucho de esa magia blanca de «Poles Apart». Solo un paisaje de Escocia se me puede ocurrir tener ante mis ojos durante este rato. Y llega el momento sublime, eso que todo el mundo soñó, una historia hablanda de manos de Pink Floyd, «Louder Than Words», pareciera mentira que estuviera David Gilmour diciéndonos que el latido de nuestro corazon es más estruendoso que nuestras palabras. Es un tema que encaja incluso más en «Dark Side Of The Moon» que en el mismo «The Division Bell». Es una despedida perfecta a una historia inconclusa, más alla de no ser una obra escrita para hoy, simplemente pasará a la posteridad como las palabras que Pink Floyd decidió regalar al mundo para decir adiós.

Apartando estas 4 Suites, en una edición especial decidieron colocar 3 temas como Bonus Track: TBS9, TBS14 y Nervana. A mi parecer, ninguna aporta nada interesante y debieron dejarse por fuera. Incluirla es más como rareza, pues se sienten retazos sin tanto trabajo de unión en las piezas. «Nervana» principalmente es un riff que si bien es interesante verlos en eso, siento que le quita la elegancia a todo lo que el disco fue.

TRACKLIST:

CD
SIDE 1
Things Left Unsaid
It’s What We Do
Ebb and Flow

SIDE 2
Sum
Skins
Unsung
Anisina

SIDE 3
The Lost Art of Conversation
On Noodle Street
Night Light
Allons-y (1)
Autumn ’68
Allons-y (2)
Talkin’ Hawkin’

SIDE 4
Calling
Eyes to Pearls
Surfacing
Louder Than Words
Bonus:

TBS9, TBS14 y Nervana

 

PUNTUACIÓN: 10/10

 

Se acabó, finalmente fue liberado ese barco para perderse en ese mar de nubes como debió pasar hace mucho. Una historia innecesariamente represada en el tiempo que está al alcance de no se cuantas generaciones, y que sin duda, aseguró su inmortalidad.

Eliecer Rodríguez

Eliecer Rodríguez

Baterista, publicista, padre, gerente, creativo y amante del Rock And Roll. Fanático de los habanos y el buen ron. Administrador de Cowboys From Rock