Dictadura Sónica
La pared del ruido I

Música en una caja de fósforos ejecutada por una orquesta de cucarachas.

Por: Luis Robles


Hace unos años, hubo una explosión tecnológica que cambió la forma en la que consumimos la música. Si hacen memoria recordarán un aparato llamado iPod, por allá en 2001, Apple saca esta maravilla de la ingeniería y cambió la década como tal. Al principio no tuvo mucho impacto (de hecho al tener puertos solamente para las Mac no fue muy exitoso en primera instancia)

ipod 1st Gen

Apple iPod Primera Generación

Después de eso, por allá en el 2005 cuando los audífonos eran la forma predilecta como se consumía la música de forma regular en archivos de 128K (por un tema de espacio, no existía nada que pudiera contener una librería mayor a unos pocos gigabytes) los productores empezaron a cambiar el sonido de la música para poder tener una mejor compresión con los distintos modelos.

Pero la pared del ruido, es un estigma que cargamos hasta el día de hoy cuando a un productor (O muchos) se les ocurrió la maravillosa idea de subir la compresión de la mezcla en aras de subir el volumen y competir con los trenes, la autopista y diversas formas de transporte, audífonos de mala calidad y compresión de 128 y 256k. Y es aquí donde la música en forma general tomo un giro para peor, con mezclas sucias y que no se entendían, con picos de ruido e interferencia por doquier, que ya a un volumen bajo eran ininteligibles más allá de un ruido gutural continuo.

Hay tantos ejemplos, hay tanto que decir así que probablemente hable muchísimo de la pared del ruido. Hoy me quiero enfocar en un disco que justamente demostró lo terrible que esto podía llegar a ser.

Por lo regular, un disco comprimido no tenía forma de comparación, la mezcla era la mezcla, era el formato final y se escuchaba igual de mal en CD, Casette y Vynil, no había forma de decir que estaba bien o mal sin un punto de comparación medio. Hasta St Anger y Death Magnetic.

Metallica - St Anger

Metallica – St Anger en 2003

St Anger no es un mal disco, es una sesión terapéutica en el psiquiatra, después de 2 valium, 3 litios y 4 divorcios al unísono. La compresión musical es espantosa, borda lo grosero, la percusión suena sinceramente como unas latas de aluminio del mercado municipal, y todo suena tan abrumadoramente alto que no se logra entender demasiado. Aún así St Anger no tenía punto de comparación, al ser una cosa terapéutica, Metallica no tocó demasiado los temas del album salvo Frantic y quizás St Anger como tal, el resto pasaron a la oscuridad a la que fueron destinados como ejercicio familiar.

Death Magnetic on the other hand…

Metallica - Death Magnetic

Metallica – Death Magnetic en 2008

Death Magnetic sonaba igual de mal o peor que St Anger, con la sola excepción y diferencia que DM tuvo un punto de equilibrio. Activision, una compañía que hace videojuegos tiene una franquicia muy famosa, Guitar Hero, un simulador de guitarra, el control es tan solo un instrumento de plástico con 5 botones de colores y un botón que simula una pajuela de plástico. Death Magnetic tuvo una versión especial donde cada una de las canciones fueron adaptadas al juego y vueltas a acomodar para poder aislar cada instrumento en un track individual y poder tratarla como un componente lúdico.

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Guitar Hero Metallica

¿Qué sucedió? Que el juego de Wii, PS3 y XBOX 360 sonaba infinitamente superior al disco original, tenía una claridad cristalina, la composición empezó a brillar, de forma tal que la banda sacó una reedición del disco sin la compresión, o por lo menos con una compresión menos agresiva.

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Comparación de Death Magnetic: CD Y Guitar Hero Menos azul es mejor. [CNET]

Se escuchaba mal igual pero era una mejora. Y esto es la primera vez que la pared el ruido del metal llegó al Mainstream se hizo famosa y se extendió como fuego en un bosque.

Y hasta el sol de hoy, Death Magnetic y St Anger son la vara torcida, rota y despreciable con la que medimos el nivel de ruido de todos los demás.