Opeth
Pale Communion

Por: Eliecer Rodríguez

Publicado el: 20/09/2014

Un disco inolvidable Como es costumbre, si un álbum es polémico, sublime o con opiniones encontradas, ambos colaboradores dan su punto de vista.  “Pale Communion” de Opeth merece eso y más.   Por: Eliécer Rodríguez  No puede haber mayor satisfacción para un músico que crear una pieza inmortal. Opeth sin duda alguna se posó para siempre […]


Un disco inolvidable

Como es costumbre, si un álbum es polémico, sublime o con opiniones encontradas, ambos colaboradores dan su punto de vista.  “Pale Communion” de Opeth merece eso y más.

 

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Por: Eliécer Rodríguez 

No puede haber mayor satisfacción para un músico que crear una pieza inmortal. Opeth sin duda alguna se posó para siempre en las alturas con su obra maestra “Pale Communion”. Los que me conocen saben que yo nunca he seguido a Opeth, por el contrario, siempre dije que sus discos buenos eran los discos sin growls (Damnation y Heritage) y que exploraban un sonido poco convencional. Pues bien, el tiempo me dió la razón y creo que hizo entender a Opeth que son capaces de crear cosas que nadie ha hecho. “Pale Communion” es tan mágico que raya en lo absurdo, tanto en composición como en mezcla, pues lograron de la mano una vez más de Steven Wilson explorar terrenos musciales complejos, pero más allá de eso, la grabación debe pasar a los libros de historia. Una pulcritud que mis oidos no recordaban, cada roce del redoblante se aprecia, la calidez en la voz es absoluta. Es difícil describirlo si no tienes buenos audifonos contigo. Es un viaje a otro plano.

 

Mike Akerfeldt dijo una vez que el compone la música que a el le gustaría escuchar, y vaya que tiene razón. Opeth ha pasado por muchas estapas creativas, pero sin duda conseguir un sonido clásico, psicodélico e impecable se volvió costumbre. Han venido desarrollando un estilo progresivo cada vez más interesante y completo que pesado. Para aquellos que ven a “Pale Communion” como una continuación de “Heritage” de verdad no entiendo como esperaban algo diferente. Es un concepto progresivo muy cuidado y muy original como para dejarlo ir, indistintamente de que no dure mucho más. Controversias van y vienen pero más que perder seguidores, suman. “Heritage” de hecho parece una transición entre el material antiguo de Opeth y “Pale Communion” que se enfoca más en el sonido psicodélico y progresívo más que metálico.

 

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RECOMENDADO: La primera recomendación, unos buenos audífonos o parlantes y un trago. Ahora si, “Eternal Rains Will Come” es una grata sorpresa. Un peso fuerte en organos y batería dan la entrada, luego de 3 minutos un coro de voces impecable por no decir menos se adueña de las melodias. La pulcritud de la grabación es asombrosa. “Cups Of Eternity” fue el primer sorbo a probar de este disco y creo que la palabra “impresionante” la diré mucho esta vez. Vocalmente contundente, coros espeluznantes y un básico riff que queda a la perfección. De lo mejor del álbum. “Elysian Woes” hace gala de la grán grabación y mezcla explotando la voz de Akerfeldt a plenitud, el cual ha mostrado más expansión vocal que nunca. Exquisitos arreglos de guitarra por Fredrik Akesson.

 

“Goblin” expone todos los instrumentos en perfecta armonía, que genialidad de mezcla. Una muestra de psicodelia progresiva pura. “Voice Of Treason” tiene unos vestigios árabes por momentos con muy buenos acompañamientos armónicos y de sintetizadores. una atmósfera por momentos que te hace dibujarte una escena de suspenso. Musicalmente puede ser el más completo del álbum, “Faith In Others” una despedida nostálgica para este disco. Es indiscutible que la dupla Akerfeldt – Willson dió aquí sus mejores resultados. Cargado de melancolía y oscuridad, hacen una atmósfera incleible, y repito, asombroso el trabajo vocal.

Para mí, uno de los mejores de este 2014 que aún no termina. Mas allá del estilo natural de una banda, crear cosas así pasan pocas veces y ese es su mayor mérito. 

Puntuación: 10/10

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Por: Luis Robles:

Las palabras se quedan cortas para relatarles el amor profundo que sentí hacia ese juego de notas que logró escribir Mikael Akerfeldt en un estudio de Wales. Es admiración, es pasión, es música en su más puro estado.
Originalmente Opeth, de Suecia, eran una banda de Black Death Goth Metal donde prevalecían los doble pedales, la distorsión y los gruñidos. Un día el Sr Akerfeldt después de muchas cosas, decidió escribir en el 2003 “Damnation”, un disco básicamente acústico donde las voces melódicas y las guitarras limpias sin distorsión alguna estaban a la orden del día. Era un disco anímicamente pesado y cargado aún más de una oscuridad insondable. Era la primera vez que Opeth como banda iba a lugares tan distantes y lejos de la cuna que les dió su sonido.
Con cada disco, Opeth se reinventaba, creaba una banda nueva básicamente, y de la mano de Steven Wilson empezaron a sonar cada vez más distantes de ese Black Metal acídico y se acercaban lentamente a este Pseudo Folk Psicodélico del presente. “Heritage” parecía un disco salido directamente de la década de 1970 pero le faltaba algo, tenía un gran vacío en el corazón, a pesar de ser muy buen disco. Y entonces:

Pale Comunion

“Pale Comunion” es lo más cercano a un disco perfecto que tendremos este año 2014: El sonido es increíblemente limpio y claro, se puede escuchar absolutamente todo en un dinamismo que se agradece sobremanera ya que permite apreciar realmente cada sonido y cómo interactúan en la composición. Esta última es una nota muy alta, Opeth se ha caracterizado en los últimos discos por utilizar composiciones complejas, densas y llenas de mensajes de oscurantismo, herejía, brujas y afines. “Pale Comunion” no se aleja demasiado de está temática pero está tan bien hecho que pasa casi inadvertida. Todos y cada uno de los temas tienen algo especial, y mantienen ese sonido tan orgánico de décadas pasadas, donde todo se hacía con sangre sudor y lágrimas. La composición de la percusión y cuerdas es realmente crunchy sin dejar de ser sobria y atrayente.
De todos los temas del disco, el que más me enamoró perdidamente es “River” un tema de 7 minutos y medio que en la mitad tiene una sección de metal progresivo setentoso con coros y guitarras de tubos, teclados, organos, y una percusión que suena como traída directamente del cielo.

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Es sencillamente hermoso y para mi, el punto más alto de la composición del disco completo. Sin embargo no puedo jugar favoritos, y debo admitir  que el álbum es sencillamente una hermosura, y magistral en su ejecución. Por más que lo escucho no logro conseguir un solo punto donde flaquee o le falte o le sobre algo.
Demás está decir que el disco es una joya musical y que todo el mundo que le guste el rock, el metal, debería escucharlo y darle una oportunidad indiferentemente de si le gusta la banda o no. Opeth ha logrado re escribirse nuevamente con un disco que roza la perfección sonora y logra transmitir sensaciones con todas sus notas. Larga vida a la comunión pálida, por ahora, finales de agosto, claro líder del top ten 2014.

Puntuación: 10/10

DR: 11

El Track List:

1) Eternal Rains Will Come

2) Cups Of Eternity

3) Moon Above, Sun Bellow

4) Elysean Woes

5) Goblin

6) River

7) Voice Of Treason

8) Faith In Others

Eliecer Rodríguez

Eliecer Rodríguez

Baterista, publicista, padre, gerente, creativo y amante del Rock And Roll. Fanático de los habanos y el buen ron. Administrador de Cowboys From Rock